Comúnmente, por creencia heredada, se considera a todo dolor sobre la nalga y/o la parte trasera del muslo como un problema generalizado de la ciática. Desde años atrás se ha asignado el dolor en esa región a dicho padecimiento, sin tomar en cuenta la opinión de personas capacitadas para confirmarlo o descartarlo. De igual manera se siguen tratamientos rudimentarios sin tener en cuenta las características propias de cada persona ni las manifestaciones que éstas presenten. Sin embargo, no todo dolor que sigue ese recorrido es causa de un problema de ciática.
Es indispensable y fundamental diferenciar clínicamente la verdadera ciática de otros dolores, generalmente de origen muscular u ósteo-articular, que pueden localizarse en las mismas regiones, mediante la valoración de un profesional que nos guíe y oriente en cuanto a la causa del dolor, así como los posibles pasos a seguir en el tratamiento y prevención del mismo.
Ahora bien, supongamos que ya un médico o fisioterapeuta pudo deducir nuestro problema y en efecto, se trataba de un problema ciático. ¿Qué es eso? ¿Qué lo causa? ¿Cómo lo puedo tratar?
Se da el nombre de ciática al síndrome doloroso, debilidad, entumecimiento u hormigueo que generalmente parte de la espalda baja o nalga y se irradia por la cara posterior del muslo, la cara externa de la pierna y puede llegar hasta el pie, causado por lesión o compresión del nervio ciático. Pero aquí recae la importancia de acudir a un profesional, pues la ciática es un síntoma de otro problema médico, no una enfermedad por sí sola.

Causas
Dentro de las causas comunes de ciática se encuentran:
ü Síndrome piriforme, el cual es un dolor ocasionado por la compresión del nervio en su paso el músculo piriforme en la pelvis.
ü Hernia de disco
ü Enfermedad degenerativa de los discos
ü Estenosis raquídea
ü Lesión o fractura de la pelvis
ü Tumores
Síntomas
Entre los síntomas que esto genera puede referirse hormigueo leve, dolor sordo, debilidad o una sensación de ardor. En algunos casos, el dolor es tan severo que imposibilita el movimiento de la persona, limitando así sus actividades en la vida diaria.
El dolor ciático puede empeorar después de pararse o sentarse, en las noches, al estornudar, toser o reír, al doblarse hacia atrás o caminar más de unos cuantos metros.

Tratamiento
Debido a que la ciática es un síntoma de otra afección médica, la prioridad radica en identificar y tratar la causa subyacente.
En algunos casos, no se requiere ningún tratamiento y la recuperación ocurre por sí sola, sin embargo puede ser abordado mediante tratamiento farmacológico, aplicación de calor o frio, adopción de posturas antiálgicas al dormir, sentarse, o permanecer mucho tiempo de pie, sesiones de fisioterapia, entre otras, todo esto prescrito y supervisado por profesionales en el tema.








